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Cuando se priva la educación

Si no se es criterioso para pensar, aunque hable varios idiomas seguirá siendo no criterioso.
C.B

Cuando se analiza el estándar de vida de un país casi siempre se hace hincapie que los pueblos pobres tienen un bajo promedio en su nivel educativo. Este concepto es válido, pero necesita reforzarse para que la gente entienda que sólo si se eleva la calidad educativa se deja de ser pobre. Desde ya, si no le enseñamos a nuestros hijos a trabajar inteligentemente, la enseñanza queda reducida a teorías. La educación no aplicada en lo cotidiano, en todos los niveles de nuestro quehacer, es como una Constitución no respetada por la realidad del comportamiento de la población.

En cada etapa escolar el alumno debe percibir de inmediato que lo que está aprendiendo le sirve para entender lo que pasa a su alrededor, y para actuar dentro del entorno con mayor seguridad y precisión. Considerar a cada estudiante como un discípulo, que percibe la utilidad de la cultura, es preparar a quienes nos suceden en las próximas responsabilidades.

La escuela debe ser algo integral que facilite a mediano plazo la ambientación laboral de todos. Si no es así, las exclusiones operativas que la realidad futura les otorga marcarán diferentes niveles que pueden ser injustos en muchos casos.

Crecer sin alimentación suficiente debilita el cuerpo. Crecer sin educación apropiada debilita la mente. En ambos casos se pierde fortaleza personal, y disminuye la solidez social.

Las malas secuencias traen consecuencias no deseadas. La búsqueda de la verdad no es jugar a las escondidas como lo hacíamos en nuestra infancia.

Conocer para saber hacer, teniendo en cuenta que para ser competitivo hay que ser competente.
En la enseñanza no sólo los contenidos marcan el nivel, sino también el ascendiente que tengan los maestros en los alumnos. El docente, lo mismo que los padres, asumen un liderazgo. Pero también su conducta puede negar validez a algunas de sus afirmaciones. Debemos no sólo aprender a aprender sino también a enseñar. La pobreza en la educación nos baja el nivel de felicidad y de vida a todos. Aprender a crecer a toda edad, aún en la ancianidad, porque la fortaleza espiritual difiere de la física.

¿Le explicamos esto a nuestros jóvenes que toda dependencia es una esclavitud disfrazada? sea esta el juego, la droga, el cigarrillo, el alcoholismo, la prostitución. Es habitual que una de estas dependencias genere o acompañe alguna otra de las señaladas, porque el ambiente y quienes lucran con ellas están vinculados entre sí, amistosa o comercialmente. Saber buscar cotidianamente los buenos ejemplos y aprender de ellos, porque a largo plazo los malos ejemplos se convierten en pesados fracasos.

El subconsciente de cada uno de nosotros está muchas veces apabullado por lo cotidiano, y en ciertos momentos, sean diurnos o nocturnos, sentimos que nos envía sintéticos mensajes orientadores, que nos saca de la parálisis o de la confusión. Sepamos entrenarnos para no equivocarnos ni de día, ni de noche.

Carlos Besanson

Publicado en el Diario del Viajero no 1002 del 12 de julio de 2006