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Desaforados bien aforados

Con frecuencia los medios de comunicación nos informan sobre situaciones que se generan casi cotidianamente en el mundo que nos rodea. Afloran así conductas muy humanas en la jerga común por su habitualidad, pero inhumanas para aquellos que sufren sus consecuencias.

Esas desagradables afluencias compiten entre sí, como los componentes que integran los desagües cloacales. Pueden variar las proporciones según los barrios, y las horas, pero siempre dejan un olor repulsivo y hasta desgraciado.

Las instituciones creadas para cuidar la ecología, tengan o no éxito en su accionar, son siempre prudentemente respetadas. Pero aquellas que vigilan las conductas humanas sufren frustraciones, y ataques por los que no quieren perder exitosos negocitos y negociados.

Así, muchos afamados lo son por lo afanado, no siendo su impunidad operativa un buen ejemplo para los demás. Cuando la sociedad no sabe afrontar estas realidades negativas, estamos afrentando una democracia republicana, y desalojando a los ciudadanos del refugio de una esperanza.

Es difícil frente a los desaguisados de los cuales uno es testigo, desahogarse adecuadamente para mantener un equilibrio emocional e intelectual. Sin embargo la razón de ser y de existir pasa por la paz interior y la armonía dentro de un entorno visible.

Los fueros que algunas figuras y figurones invocan, a veces se discuten en foros cerrados y reservados, por parte de quienes son sus aliados, o quieren ser sus reemplazantes. Ellos muestran sus agallas para mantenerse agarrados, disimulando circunstanciales depresiones.

Muchos terminan desaforados, pero buscan sobrevivir de los aforos ya cobrados.

¿Por qué ciertos honorarios no hacen honor a quienes los perciben pero ayudan a su disfraz de ser humano? Algunos desgraciados se desabrochan para poder esconder el máximo de cosas posibles entre su ropaje, por temor a quedar posteriormente des-agraciado. Esto hace que los descarriados se vuelven más peligrosos cuando descienden cuesta abajo.

¿Por qué razón la mayoría de los hombres políticos no dan clases permanentes de honestidad y ética a los conciudadanos, para lograr levantar entre todos el nivel promedio sobre este tema?

Los desaciertos desconciertan. La inteligencia aplicada cotidianamente, debe adaptarse a los cambios y transformaciones, para neutralizar efectos negativos. También en el primer mundo se descubren fraudes escandalosos en los que participan funcionarios. Ello nos lleva a preguntarnos y preguntarles: ¿Cuál América descubrió Cristóbal Colón? Y ¿Qué docencia su gente nos acercó? Los conquistadores ¿triunfan porque tienen razón o fuerza?

Carlos Besanson

Publicado el 23 de setiembre de 1998, edición no 595