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El alambrado en el campo

por Antonio Torrejón
torrejon2010@gmail.com

Desde 1878 en tiempos en que se creó la gobernación de la Patagonia, Capital; Viedma y Patagones, el alambrado, al avanzar en el desierto, permitió conquistar nuevas tierras para la agricultura y la ganadería. Convirtiéndose, este elemento en un factor del progreso rural argentino. Impuesto en Inglaterra desde 1830, poco más o menos, según información de la casa Rodgers Bert y Cía, de Liverpool -que vendió a Richard Black Newton el primer alambre introducido en nuestro país-, tal sistema de cercar los campos no llegó a tener solidez ni ofreció seguridad hasta la invención del alambre de púa, ocurrida en los Estados Unidos en 1874. En la Argentina se exhibió por primera vez en 1878, aunque tan sólo comenzó a difundirsé muy entrada la década siguiente.

Ordenar majadas
L
a historia de Mr. Newton, que en 1845 trajo el alambre de Inglaterra es ya muy conocida.
No así la de don Francisco Halbach, que hacia 1855 fue el primero en alambrar una estancia en todo su perímetro, dando proyección al cercado de los campos con alambre. Más esta historia ni quita ni pone nada; cada pionero tiene su reconocimiento a cuanto hizo, pero se desea, como que es justicia, sacar de la sombra del olvido al cónsul Halbach, cuya obra exaltó Sarmiento, y don Eduardo Olivera el fundador de la Sociedad Rural Argentina, que puso de relieve en una carta publicada en el Diario La Nación (Buenos Aires) del 6 de febrero de 1908las figuras que aquí se mencionan.

Con el alambre se inicio la historia del perfeccionamiento de los rodeos, ya que ordenar las majadas a partir de la integración de carneros; o toros, en los momentos adecuados, de separar por edades y razas, esas producciones, permitieron encontrar tipologías, que en el tiempo, le dieron perfiles definidos a los productos de exportación, entre otros casos. En la Patagonia la intensa gestión que llevo a cabo la empresa inglesa ocupante de Malvinas en 1878 y 79, genero desconfianza en la Presidencia de la Nación y un rápido envío a la Península Valdés, para repasar los valores de esa casi ínsula, desde la Comarca de Patagones. Quedaron informes, que la geografía deseada, por su diversidad de puntas, caletas y puertos y posibles alambres, daban una doble riqueza de fácil cosecha, entre; ballenas, lobos, aves, de caladeros de mar, combinados con las Islas usurpadas y la posible crianza de ganado más difícil de derivar en veloces impulsos de arreos para el cruce hacia Chile.

La firme posición de los gobiernos de Mitre y Sarmiento y la desconfianza geopolítica del Ministro de Ejercito, Julio Argentino Roca, rechazaron una oferta que superaba lo efectuado para poblar, la pampa húmeda.

El vasco Félix Olazábal
E
n la última década del Siglo XIX, el vasco Félix Olazábal, alentado desde Patagones salió de la Estancia Santamarina de Tandil, con alrededor de 1.000 ovejas, para arribar y poblar el paraje de las Pirámides en la Península Valdés, relataba de la cantidad de criollos que encontró en su camino bonaerense y patagónico a raíz de la fiebre de alambre fue espectacular, en su largo recorrido de arreador. Las ventas de las tierras, en un máximo PYME de 8 leguas por unidad, caso partes de la Península Valdés Patagonia, en 1906, dio orígenes a precisas mensuras, que se parcelaron con los primeros alambrados, ingresándose al uso en gran medida, -sostenible en el tiempo.
En el Siglo XX, todo el país, quedó alambrado, con nombre y apellido sobre la mayor parte de sus espacios productivos, donde la derivación inteligente del agua, completo la conformación principal del país, productivo.