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El desafío del mañana

Los grandes soñadores
a veces pueden quedarse
peligrosamente dormidos.
C.B

Para sentirse comprendidos hay que hacerse comprender, evitando formas aburridas de mostrar conocimientos. Un país a veces puede considerarse como una orquesta sinfónica; si el director no es bueno se produce el DES CONCIERTO de todos los que escuchan y perciben, fuera de tono y de ritmo apropiado, al elenco ejecutante, o ejecutivo.

Teniendo en cuenta los objetivos, debemos ser coherentes en el uso de opciones, evitando que la gente se confunda. Si ayer no hemos considerado el futuro es difícil que el mismo comience ya Las actuaciones engañosas no son acciones que a largo plazo se coticen bien. ¿Toda la verdad puede ser un secreto? ¿y que parte de la mentira lo es?

No debemos perder la transparencia para ocultar intereses no éticos. ¿En qué momento la política se convierte en una actividad empresaria? y ¿cómo se cotiza cada acto y resolución?

La humildad, y la soberbia de quienes se disfrazan de humildes, es un interrogante sobre el futuro de una sociedad. La sumatoria de pequeñas cosas positivas genera alentadores balances. Para ello debemos lograr las conexiones operativas entre los que saben y los que pueden.

La prudencia no impide hacer, sino que puede enseñar a saber cuál es el momento para cada accionar. No alcanza proyectar o planear si no se sabe a conciencia lo que es factible de ejecución. Debemos establecer qué realmente se necesita y qué se desea, tal vez innecesariamente.

No puede alegar coherencia el que sigue cometiendo los mismos errores, ni considerarse creativo quién comete nuevas fallas que destruyen o roban el tiempo propio y ajeno.

Las experiencias reconfortantes alientan a continuar con el esfuerzo que exige la vida. Sentir hoy la ansiedad del mañana ayuda a estar vigente.

El desempleo crónico es una grave enfermedad social. Trabajemos para protegernos cuidándonos recíprocamente colocando en cada tarea nuestro propio sudor e inteligencia. Compartir con honestidad lo bueno con otros, no disminuye el volumen del disfrute personal. La gente muchas veces confunde tener con acumular, y se olvidan de sembrar para poder cosechar. En la sociedad moderna no hay muchos que plantan árboles. No tienen paciencia para esperar unos diez años y comenzar a ver resultados positivos.

Carlos Besanson