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La feria judicial que esperamos…

No hay derechos absolutos si no hay acceso amplio y rápido a la Justicia. En el procedimiento tribunalicio, los Juzgados pueden, a su criterio, demorarse en el comienzo de una audiencia, sea en la absolución de posiciones o de testigos, por la impuntualidad en el arribo de las partes citadas. En la jerga jurídica se denomina a este atraso: la media hora de tolerancia, la cual tiene fundamento práctico suficiente. Pero obtener una sentencia justa y equitativa requiere habitualmente años de tolerancia. El criterio de just in time (justo a tiempo) no es solamente aplicable a la producción, sino también a la prestación de servicios en general. La Justicia es uno de los servicios más importantes que tiene una sociedad democrática, y en este caso la espera no es dulce.

Por ejemplo, para los que sufren a t a ques delictivos es una doble injusticia, no vislumbrar una rápida sanción a sus autores.

Parecería que el exceso de expedientes judiciales estuviera señalando la existencia de una sobreoferta de abogados buscapleitos y de escasez de jueces en funciones. La Feria Judicial del mes de enero sirve de descanso y cable a tierra para todas las partes intervinientes en los innumerables litigios, pero no debería serlo para aquellos que políticamente deben hacer su aporte para una mejor y eficiente justicia. Simplificar la enorme cantidad de normas y disposiciones legales sobre todos los rubros que hacen a la vida y actividad de cada ciudadano, es una manera inteligente de lograr que el derecho se aplique cotidianamente porque es conocido por todos, y no sólo por aquellos que están en una especialidad determinada. Por ejemplo, no le preguntemos a un Juez laboralista por una norma impositiva, ni a otro en lo Comercial por la reglamentación de una Ley penal. Cada rubro esta recargado de manera tal que, para estar al día los juristas sólo dominan a fondo lo que hace a su especialidad.

Muchas leyes y decretos van sufriendo cambios en sus contenidos, que afectan o desafectan total o parcialmente sus articulados. Esas transformaciones a veces son casi silenciosas frente a una sociedad ensordecida por otros ruidos. Ningún ciudadano común lee cotidianamente, o esporádicamente, el Boletín Oficial de la Nación, o de una provincia, o de un municipio. Por lo tanto la publicidad de un texto legal no llega a todos, sino a unos muy pocos comprometidos por sus funciones.

La tranquilidad que debemos dar a todos, comienza por la claridad de nuestras obligaciones y la de los demás. En ese momento, la Justicia estará en Paz con todos y frente a todos. Esa será la Feria que ansiosamente esperamos…

Carlos Besanson

Publicado en el Diario del Viajero n° 1027, del 3 de enero de 2007