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La libertad que buscamos

La mejor inversión es no adeudar absolutamente nada.
Desde chicos nos hablan del deber hacer, pero no nos enseñan sobre aquellos que deben por no hacer lo correcto

C.B

La oportunidad para el oportunista no siempre es justa y honesta para los demás que lo tratan.
Alguna vez hemos manifestado que el saber no ocupa lugar, pero se puede medir el conocimiento mediante inteligentes exámenes. En cambio, años de observación nos permiten decir que el sabor llena, según el índice de peso que nos da una vulgar balanza. El acumular bienes no es igual que el juntar valores, aunque muchos puedan confundir conceptos y los sometan a similares equivalencias.

En un juego de palabras los bienes tienen valor, como también los valores hacen mucho bien. Pero en la aplicación cotidiana de esas ideas se denotan inexactitudes conceptuales, que transforman lo bueno en malo y viceversa. Es que la confusión cotidiana en una sociedad no siempre coherente, confunde y desorienta a quienes tienen la brújula loca, sean hombres o mujeres, porque hay zonas en el mundo que tienen un magnetismo, no siempre reconocido, que puede girar y deambular en cambiantes hemisferios. La falta de preparación de muchos puede convertirlos en vendedores ambulantes de ilusiones, o de compradores permanentes de inhabitables satélites espaciales.

Comprar lo que no existe, o contratar lo que vendría es un costoso acertijo que esconde una adicción al juego, en que se pierde desde el tiempo hasta la misma vida, propia y ajena.
En una sociedad moderna, en donde la aplicación de normas de derecho se hace de forma torcida, el desconcierto lastima al común de los ciudadanos. Las contradicciones anulan las expectativas y ocultan la visualización plena de los hechos y de los desechos.

Los discursos pueden ser hermosos si son realizables a partir del instante en que se pronuncian. Caso contrario, las promesas engañosas perjudican a quienes creyeron en ellas, pagando el mismo precio de aquellos que al caminar tropiezan por mirar al cielo y no a la tierra.

Se es libre cuando uno asume su rol conforme a su preparación y capacidad, y cumple con sus compromisos pactados. Los discursos bien redactados y adecuadamente dichos, no alcanzan si los hechos anteriores y los posteriores no avalan los diagnósticos y promesas de realización.

La libertad auténtica es la mejor herencia para nuestros hijos y nietos Que todo buen ejemplo cotidiano sea la mejor docencia, frente a quienes nos observan.

Carlos Besanson

Publicado en el Diario del Viajero n° 1129, del 17 de diciembre de 2008