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Las culpas concurrentes…

¿Es el pavo tonto porque
se deja comer por el hombre?
¿O el hombre se vuelve pavo
a fuerza de comerlo?
C.B

En la docencia universitaria empleaba habitualmente lo que algunos denominan enseñanza por el método de casos. Esos ejemplos que ponía en mis clases, permitían un mejor entendimiento de los mensajes. Algunos casos eran reales, y por lo tanto con valor histórico, y otros, con conocimiento de mis alumnos, inventados. Una de estas situaciones simuladas era la siguiente:

Un sereno de vigilancia en una fábrica descubre el comienzo de un incendio en esa planta industrial. De inmediato busca los extinguidores para atacar el fuego.

No todos los extinguidores eran apropiados o estaban en condiciones. Por lo tanto mientras actuaba el fuego se fue extendiendo hasta alcanzar dimensiones tales que excedían sus posibilidades de acción. Entonces llamó pidiendo auxilio a la estación de bomberos voluntarios más próxima.

Recibido el pedido de ayuda, el encargado de guardia tuvo la dificultad que la autobomba más importante no podía arrancar porque el Jefe de esa dependencia se había llevado la batería de arranque para colocarla en su vehículo personal porque tenía que llevar de urgencia a un familiar al hospital.

Después de casi una hora de búsqueda el encargado del destacamento consiguió prestada una batería que permitió arrancar al autobomba. Cuando el mismo llegó al sitio del incendio, éste se había extendido en forma tal que sólo pudieron trabajar para evitar que la vecindad sufriera más daños. Cuando pedía a mis alumnos que me señalaran las distintas responsabilidades que hacían al perjuicio sufrido, las contestaciones eran incompletas. Para muchos el único culpable era el Jefe del destacamento que se había llevado en una grave emergencia la batería del camión. Para otros las malas condiciones de los equipos de extinción de la planta fabril…

Sin embargo había otras falencias adicionales que se sumaron a ese hipotético desastre: a) Es una norma que toda persona de seguridad o bombero antes de comenzar a atacar el fuego debe pedir ayuda previamente, y recién luego tratar de contener el avance del mismo. b) El encargado del destacamento debió asentar en el libro de novedades el retiro de la batería irregularmente dispuesto por su superior y buscar de inmediato el repuesto antes de que fuera convocado para ese incendio fabril.

Otro ejemplo es el que describe: que en un edificio de una docena de departamentos, una abundante lluvia anega el subsuelo en donde se estacionan los autos de los propietarios, y en donde están las bauleras de los mismos. El sereno nocturno, que dispone de varias cámaras de circuito cerrado de televisión, no avisa o alerta a nadie. Tampoco lo hace el portero que entra teóricamente a la madrugada. Recién a eso de las 7 horas se pone en funcionamiento una bomba destinada a bajar el agua acumulada que llega ya al nivel de más de un metro de altura. Después de las 8 de esa mañana se avisa a los propietarios damnificados, que pudieron en la mayoría de los casos haber evacuado de objetos y vehículos el subsuelo, incluso mediante el uso de remolques.

Los daños fueron importantes. La administración del consorcio no hizo llegar oportunamente su pesar por esas fallas humanas. Este último ejemplo fue un caso real que quizás sirva para enseñar y aprender… Los accidentes generalmente ocurren al acumularse una suma de errores de conducta. Las fallas operativas por irresponsabilidad afectan y terminan finalmente en la corrupción aceptada. Debemos aprender a higienizar nuestras conductas y r e conocer nuestras fallas que generan innecesarios daños a terceros.

Carlos Besanson

Publicado en el Diario del Viajero n° 880, del 10 de marzo de 2004