Blog

portada-editorial-web

Subordinación económica

En la era digital, los sentimientos humanos no pueden ponderarse
en forma meramente binaria.
C.B

Los errores estratégicos de muchos empresarios, los llevan a un grado de dependencia frente a la banca, que les quita poder de decisión y los entrampa en callejones de difícil salida.
Malos empresarios son aquellos que necesitan que constantemente alguien les genere un milagro, para poder permanecer en el mercado.
Para ello frotan diariamente la lámpara de Aladino, en una intensa franela al mago de turno. Dentro de las entidades financieras actúa una burocracia improductiva, que genera a su vez, en las empresas, una burocracia también improductiva, destinadas ambas a atenderse recíprocamente. De esta manera el empresario se convierte en una especie de empleado de banco adscripto, sin las ventajas y prerrogativas del empleado común, pero con obligaciones que lo llevan a participar metódicamente con sus aportes y contribuciones. La función de los bancos modernos es la prestación de numerosos servicios, para los cuales son sumamente importantes y útiles, correspondiéndoles en consecuencia la percepción de honorarios, comisiones y gastos pertinentes. El negocio financiero también es parte esencial de la actividad bancaria, pero si el mismo no va acompañado de una leal orientación hacia el cliente, el banco se transforma en un vulgar prestamista, con tendencia a ser un usurero encubierto.
Algunos prestamistas off shore, especulan dentro de su actividad con un negocio final que es el remate y apropiación de los bienes de sus deudores, que les fueron garantizados mediante derechos reales, como hipotecas y prendas. Es así que quienes creyeron, equivocadamente, que iban tomados del brazo asociados con sectores financieros, descubrieron tardíamente, que habían perdido el brazo.

Lamentablemente se ha sustituido la vieja e ineficiente burocracia estatal por una nueva, privada en este caso.
Los bancos, y desde ya los ciudadanos, deben defender cotidianamente los valores que hacen a la transparencia, profesionalidad y coherencia; evitando espasmos operativos que resten seguridad a todas las partes intervinientes.

Es prudente que la banca no actúe de manera insensible frente a los componentes sociales que hacen a la generación de riqueza. Debe poner inteligencia en su accionar y manejar los tiempos con sabiduría. No en balde, el periodista y pensador francés, Raymond Aron decía que lo importante es la orientación, no la velocidad. Y me atrevo a agregar que el exceso de velocidad a veces refleja un alto índice de voracidad La subordinación económica en que han caído muchas empresas, que erróneamente basaron su crecimiento, o su permanencia, en el endeudamiento desmedido, y no en la reinversión aplicada a una mejora de la productividad, ha hecho que las mismas queden absolutamente condicionadas por factores y decisiones externas a sus emprendimientos originales. Las instituciones financieras no se preocuparon metódicamente en hacer docencia para que sus clientes mejoren su eficiencia, y por ende, sus resultados económicos.

Si queremos abreviar la desocupación, tenemos que trabajar pensando sinceramente en la producción eficaz y competitiva. Caso contrario, ciertas banderas quedarán izadas a media asta, porque el duelo de quienes viven sin vigencia laboral, llevará a esa posición simbólica.

El oligopolio con que están investidos ciertos bancos se convierte en un verdadero impuesto privado, que no beneficia a la sociedad en general, sino a unos pocos privilegiados.

Carlos Besanson

Publicado en el Diario del Viajero 630, del 26 de mayo de 1999